PAZ ¿PA`CUANDO?
- 12 oct 2016
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Los colombianos llevamos ya tantos años en conflicto armado, en ocultamientos mediáticos y padeciendo los horrores de toda guerra, que creer en una posibilidad de acuerdo de paz, y con éste el inicio a una nueva dinámica, resulta emocionante y temeroso a la vez.
Emociona vislumbrar un cambio de dinámica, abocar a las personas a que desarmen sus pensamientos y acciones, logrando vivenciar la cultura ciudadana que a muchos nos la enseñó Mockus. Emociona pensar en una Colombia productiva, donde el campo esté ocupado y aprovechado por quienes lo trabajan, cosechando y produciendo alimentos, y reduciéndose así la ganadería extensiva. Emociona pensar que el Estado valore la labor de nuestros campesinos, patrocinando sus emprendimientos, destinando gran parte del presupuesto que hasta ahora, y teniendo como excusa el sostenimiento de la guerra, es destinado a las fuerzas armadas.
Es temeroso por otro lado, la resistencia de quienes tienen intereses en la guerra, resistencia a perder sus lucrativos negocios y sacar provecho del miedo y la inseguridad del país.
Para los que desean desmovilizarse hay miedo a que no se cumpla lo pactado y/o se repita la historia de asesinatos y desapariciones como los de la UP. También preocupa los palos en las ruedas del proceso, como la desinformación de los líderes de acuerdo a sus intereses, duele comprobar como se sigue engañando a la población, en especial a la más sensible por desconocimiento y no tener instrumentos como lectura, capacidad de análisis, etc.
Es innegable que el proceso de paz, con menos gente armada, con menos odios, con más manos labrando la tierra, traería al país un camino diferente de convivencia y de progreso: paulatinamente se instauraría una sociedad menos agresiva, más vinculante con su entorno, con los otros, con nuevas posibilidades de empleo, de desarrollo, es decir un gran impacto social. A nivel económico también se abrirían nuevas posibilidades de comercio y de incentivos en todos los niveles; la cooperación internacional, nuevamente vería en el país un gran receptor de ayudas.[1] a nivel cultural el estado podría disponer más dinero para nuevos espacios de esparcimiento, manifestaciones artísticas y patrocinio de becas que posibiliten oportunidad y educación para más jóvenes colombianos
Los MMC, más tranquilos, más propositivos podrían aportar a una comunicación más asertiva, más cultural y por qué no, más didáctica.
La sociedad civil empoderada de su derecho y deber a ser veedores, y ciudadanos proactivos aportarían más efectivamente, al funcionamiento del aparato estatal que al final es de todos y para todos. Consolidar la paz será pues, una labor que nos debe comprometer a todos y requiere de la voluntad de cada colombiano; es un proceso que llevará tiempo, pero que sin duda permitirá vivir mejor, en un país más justo en un país más equitativo, así que debemos empezar ahora, ¡LA PAZ ES YA!
[1] En Colombia por los años 70´s aparece la cooperación al desarrollo, desde entonces fue creciendo la importancia de recibir los aportes de éstos países. Ahora con la firme intención de Colombia por conformar el grupo de la OCDE, se redujo la prioridad de cooperación para el desarrollo de Colombia, por parte de los países más desarrollados. Para ampliar la información de la Cooperación en Colombia, https://www.apccolombia.gov.co/recursos_user/Documentos/Publicaciones/cooperacion-internacional-final-16072014.pdf

































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