top of page

LA LUCHA DE LAS COMUNIDADES ÉTNICAS TRASCIENDE LO TERRITORIAL

  • 2 mar 2017
  • 7 Min. de lectura

¿Conoce usted cuál es la lucha de las comunidades étnicas?

COMUNICAproject Co conversó con Luis Fernando Árias, Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC-, aprovechando los 35 años de trabajo por los derechos étnicos.

NataliaGarcíaPalencia: Consejero Mayor ¿Exactamente en qué estamos hoy y por qué?

Consejero Mayor: Hoy estamos en la conmemoración de los 35 años de lucha política y organizativa de la Organización Indígena de Colombia, que se fundó el 22 de febrero de 1982, en Lomas de Hilarco – Tolima; bajo cuatro principios: Principios de Unidad; de Territorio; de Cultura; y de Autonomía.

Y con una plataforma política de diez puntos asociados a:

º La recuperación de los territorios,

º Recuperación de los resguardos indígenas,

º Consolidación de la autonomía,

º Fortalecimiento cultural,

º La reconstrucción de la unidad en procesos organizativos y

º Otras temáticas más de carácter social.

A partir de ese momento la organización asume el legado de defensa de los derechos de los pueblos indígenas, asociado en principio a los temas fundamentales, a los temas de tierras; nosotros somos herederos de esa lucha de la Cacica Gaitana, de Quintín Lame, en contra del terraje, en contra de los terratenientes y, digamos en ese momento que existía el Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA), pues empezamos a recuperar nuestras tierras y a solicitar su titulación.

Creo que ese momento fue un momento en que seguramente el establecimiento no pensó que el movimiento indígena fuera hoy un actor político fundamental, determinante, no hubo tantas problemáticas para constituir los resguardos que existen hoy. Hasta hoy se han titulado cerca de 33 millones de hectáreas que corresponden, más o menos a un 27% del territorio nacional, la mayoría de ellas los indígenas las han conservado, donde hay una gran riqueza de biodiversidad, donde están las fuentes hídricas, fuentes de oxígeno, donde están los grandes recursos geoestratégicos del país.

Luego en la medida en que fuimos avanzando en nuestra lucha pudimos participar en la constituyente del 91, hicimos parte de ese pacto político y ahí pudimos dejar impreso varios de los derechos políticos, económicos, sociales, territoriales y autonómicos que luego siguieron como el punto de lanza para el movimiento indígena contemporáneo y hoy estamos en ese proceso de reivindicación de los pueblos indígenas, no obstante nosotros tenemos una apuesta mucho más estructural de construcción de país con otro tipo de actores sociales, populares y políticos en aras de que, realmente, la nación y su conjunto puedan avanzar hacia cambios y transformaciones sociales, políticas y económicas de orden estructural.

N.G.P: Cuál sería el balance, desde la Constitución 91, en la preservación y protección de sus derechos?

C.M.L: Bueno, nosotros señalamos en estos últimos 26 años, después de la expedición de la constitución del 91, que tenemos un contraste agridulce: por un lado si bien se avanza en el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas, se reconoce a los pueblos indígenas como sujetos de derecho, como actores políticos y eso nos dota de unas garantías, de unos privilegios, de unos derechos muy importantes en distintos temas. También, no es menos cierto, se agudizan los conflictos en nuestros territorio porque digamos los pueblos indígenas ya asumen posiciones mucho más autonómicas en defensa del territorio, de la autonomía frente a otro tipos de actores, entramos en contradicciones de tipo económico, militar, político y esto desencadena en muchas regiones en masacres, asesinatos, desplazamientos que profundizan las crisis humanitarias en los territorios indígenas. Entonces por eso digo que es una situación un poco en contraste, si bien se avanza en un reconocimiento de los derechos, un catálogo del derecho de los pueblos indígenas de orden constitucional y legal, muy importante que ha venido desarrollando de manera amplia la corte Constitucional, y que nosotros hemos venido construyendo con el gobierno a través de las mingas, de las movilizaciones, en un escenario de concertación, un marco de política pública diferencial para pueblos indígenas; también es cierto que hemos tenido que soportar un capítulo doloroso como consecuencia del conflicto armado, del narcotráfico y de todas esas actividades ilegales que se desarrollan en territorios asociados con luchas temáticas, no obstante creemos que el momento político en el que estamos actualmente, en el que se ha pactado un acuerdo de paz ante el gobierno y las FARC que le pone fin al conflicto armado por más de 50 años y a la instalación de la fase pública de la mesa de diálogo con el Ejercito de Liberación Nacional, dan un pequeño auge para reacomodarnos en las luchas sociales, en la lucha popular, y poder afianzar lo que viene hacia delante, sabiendo que, si bien, el conflicto armado merma en los territorios, pues van a subsistir otros conflictos más de carácter político, económico, socio-ambiental, porque tenemos que decir que muchas regiones, por ejemplo, las multinacionales y los megaproyectos no habían llegado por la presencia de guerrilleros, pero hoy que no hay la presencia de guerrilleros, ahí van a llegar, y hay que decir que parte del establecimiento que ha acompañado ese proceso de paz ha hecho esa ponderación, es decir: necesitamos sacar del camino a estos manes, porque, necesitamos, digamos extender nuestro territorio. Nosotros sabemos perfectamente eso y que a eso nos tendremos que enfrentar en adelante.

N.G.P: ¿Cómo empezar a generar en la población civil un empoderamiento frente a esta real amenaza que existe, sobre todo los intereses extractivos?

C.M.L: A nosotros siempre nos ha preocupado que la sociedad colombiana es una sociedad mediática, que ha sido manipulada, sobretodo por los grandes medios de comunicación privados; y desafortunadamente mucha gente cree que la realidad que ocurre en Colombia es lo que dice Caracol y RCN y no se conoce la otra realidad, de la Colombia profunda, de la Colombia, digamos, que ha tenido que soportar y vivir el conflicto armado en Colombia.

Entonces lo primero que necesitamos es que la sociedad colombiana en general salga de este letargo en el que está, de este proceso de anesteciamiento, estamos como anestesiados. Necesitamos forjar una insurrección popular de carácter civil, de masas, de fuerza social y laboral que realmente permita plantear la correlación de fuerzas.

Nosotros creemos que para que haya cambios de fondo, de orden estructural, hay que cambiar la correlación de fuerza, si no somos capaces de cambiar la correlación de fuerza lo que vamos a hacer es echar bañitos de agua tibia en asuntos de orden reivindicativo pero no vamos a avanzar en los asuntos de fondo, ese es el gran reto y la gran oportunidad que el proceso de paz nos abre. Necesitamos realmente despertar todo un torrente social y popular que nos permita llegar a ese momento.

Yo creo que en la próxima década, pensando en el mediano plazo, tenemos que construir ese bloque social y popular para que nos permita pasar a esa correlación.

El establecimiento en este momento no está dispuesto a ceder el capital político, económico que ha acumulado durante más de dos siglos, pero, dicen por ahí: “a todo cristiano le llega su hora” y nosotros esperamos que esa hora llegue muy pronto. Tenemos que prepararnos para ese momento. Colombia está llamado a alinearse en esa dirección.

Entonces nuestro llamado a la sociedad colombiana y al movimiento social y popular es que por ahora tenemos que seguir, acumulando fuerza social, acumulando fuerza organizativa, fuerza política, generando los procesos de articulación, acabando con los sectarismos que tenemos los sectores de izquierda y alternativos en términos de poder construir una agenda común, una agenda de país en la que nos sintamos todos recogidos.

N.G.P: Estoy de acuerdo con lo que estaba diciendo del letargo de tantas personas que muchas veces ni se enteran que estan sucediendo ciertos procesos y atropellos a la sociedad civil y a grupos minoritarios.

¿Cuál sería el ABC, para esa gente que está tan desconectada de la realidad? Conceptos claves, cosas para que empiecen a leer y a enterarse.

C.M.L: Aquí en Colombia necesitamos avanzar en varias cosas, primero debemos profundizar la democracia, se necesita democratizar la participación, necesitamos que en la representación política lleguen otras voces, lleguen otras expresiones sociales, políticas, que reconozcamos la diversidad, la diferencia que existe en el país, pero hay que avanzar en una agenda programática, una agenda democrática; construirla entre todos y entre todas en materia social, económica, política, ambiental, cultural, territorial, etc., pongámosle todos los elementos que les queramos poner. Si nos ponemos de acuerdo en eso, creo que podemos avanzar en una dimensión mucho más concreta.

En segundo lugar, necesitamos también organizarnos, como expresiones de la sociedad, con movimientos sociales y populares y eso implica disciplinarnos, eso implica que las acciones de orden político, de orden organizativo que desarrollemos las desarrollemos de forma coordinada no sólo aquí en Bogotá, sino también en las regiones, porque si no trasmitimos eso a los territorios y a las regiones nos aislamos.

Segundo lugar: la maquinaria política en este país está incrustada en las regiones, ahí es donde están esos bastiones de la maquinaria política electoral que no nos permite dar margen y dar auge en eso.

En tercer lugar: nosotros tenemos que hacer un proceso de largo plazo. Generar en nuestra gente conciencia de poder, vocación de poder, no podemos seguir con una mente y pensamiento subdesarrollado que creemos que todo lo que nos dicen es cierto y estamos conectados a hacer eso. Nosotros tenemos que generar una alternativa de poder distinta a la que tenemos, y ahí, pienso yo que los movimientos y las expresiones sociales, políticas que se puedan desatar en adelante, van a ser una oportunidad muy importante, una oportunidad fresca para el escenario político.

Lo que estamos viendo en este país con estos escándalos de corrupción entre unos y otros que hacen parte del mismo establecimiento, y que, seguramente, en el 2018 estaremos en manos de los mismos, decidiendo entre los mismos. Es hora que la sociedad colombiana pase factura realmente de lo que han hecho con nuestro país, que por decir no más, es un país que cuenta con una gran riqueza, una gran diversidad.

N.G.P: En esta realidad política ¿hay esperanzas? ¿Usted le ve salida?

C.M.L. Por supuesto que sí. Nosotros creemos que hay esperanza, nosotros creemos que hay que trabajar, que hay posibilidades de transformación de cambio real. Nosotros creemos que si no nos pudieron acabar en medio del conflicto, en medio de la confrontación armada, mucho menos en un escenario de posacuerdo, de postconflicto, entonces esto que está ocurriendo en el país, la firma de los acuerdos de paz, este proceso que se está afianzando un poco de manera incipiente, este tipo de planteamientos nos marca que esa es la ruta, que ese es el camino y hacia allá es que tenemos que avanzar, es decir, que la lucha hoy es política y es en ese escenario donde nos tenemos que encontrar todos juntos, para armar el bloque popular que nos permita avanzar hacia allá.

Entonces yo sí creo que hoy más que nunca, porque hace una década atrás, 15-20 años atrás, estábamos sumidos en un proceso de miedo, incertidumbre, terror, masacre, genocidio al que estábamos sometidos, hoy tenemos una luz de esperanza que no podemos desaprovechar, que tenemos que capitalizar muy bien para que realmente ese proceso y esa construcción de país hacia delante sea sólido, sea contundente.


 
 
 

Comentarios


Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

© 2023 by Graphic Design Porfolio. Proudly created with Wix.com

bottom of page