CAMINAR EL TERRITORIO PARA ENTENDER EL VERDADERO VALOR DE BOGOTÁ
- 16 nov 2018
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CAMINAR EL TERRITORIO PARA ENTENDER EL VERDADERO VALOR DE BOGOTÁ
José Cuesta: filósofo, líder social, político y docente universitario.Es un hombre inquieto que demuestra un enorme compromiso con su entorno y la humanidad, por medio de sus iniciativas y acciones.Hoy nos unimos a una de sus caminatas pedagógicas para experimentar la naturaleza que todavía le queda a Bogotá,y que sin duda, resulta muy importante para la sostenibilidad ambiental de la capital.
Señor José Cuesta, ¿en qué estamos?
José Cuesta: Estamos haciendo uso de un principio pedagógico, que en mi opinión es sumamente democrático y es caminar los territorios para aprenderlos. Nosotros estamos en una escuela de formación política y gestión pública desde hace tres meses y definimos con el equipo de la Escuela de Simón Rodríguez, que es una escuela del nodo de Bogotá, Colombia Humana, que íbamos a iniciar este proceso de acción – capacitación - y acción para la transformación de Bogotá con el ciclo del agua, bordear un territorio alrededor del agua, y por eso fuimos en principio al Sumapaz y caminamos con la gente.
Hoy vamos a ir a la reserva Thomas Van Der Hammen, es la reserva más importante que tiene la ciudad de Bogotá y con la gente lo que hacemos es caminar el territorio, ver la vida, sentir la vida, sentir el agua, hablar con la mariposa, hablar con los humedales y al final, exigirle al gobierno negociante de Peñalosa que no puede primar, ni en Bogotá, ni en Colombia, que los negocios estén por encima de la vida.


Cp: ¿Cómo se consolidó esta iniciativa?
JC: Hace tres meses seguramente esto parecía una quimera, pero en Anapoima, que fue donde hicimos el encuentro local de Besos por Bogotá, dijimos que en esta etapa, en el segundo semestre del 2018 la íbamos a dedicar para construir con la gente, no solamente con los y las ciudadanas de Bogotá, sino con todas las formas vivas que existen en el región del Distrito Capital. Un proceso de planeación del territorio desde la perspectiva de la vida, lo que se denomina la bioplaneación territorial.
¿Que íbamos a iniciar, cómo debe iniciarse desde una perspectiva de la bioplaneación? Es ir a encontrarnos con el agua, acariciar el agua, a pensar con ella el futuro de la ciudad de Bogotá. Por eso en una extraordinaria actividad pedagógica fuimos hasta el páramo de Sumapaz. El gran padre, la gran madre de la ciudad de Bogotá. El 50% del territorio del distrito capital, y allí entendimos la necesidad de preservar a fondo la matriz de la vida que es el agua, los páramos. Nos encontramos con el Oso de anteojos y en vez de hacer lo que hace el mercado homicida, que es matar los osos para finalmente coger su piel y convertirlas en objetos suntuarios, ese día le dimos la mano al oso andino, al páramo, a la piedra, al frailejón mayor de 200 años, y enviamos un mensaje a la ciudad de Bogotá.
Cp: Escucharlo hablar me evoca un adagio popular: “la unión hace la fuerza”. ¿Usted así lo cree?
JC: Por supuesto. Estamos haciendo el poder de la humanidad para defender la vida. Una gran cadena humana, una abrazatón. Estamos aquí para construir el poder de los seres humanos, para impedir que los constructores derroten la vida.
Desde Julio de este año decidimos emprender una aventura pedagógica como nos la enseñó el maestro Simón Rodríguez, el verdadero gestor de la pedagogía moral, caraqueño él, entonces empezamos a caminar territorios bajo el principio de “Caminar aprendiendo para aprender caminando” y empezamos a encontrar que es posible ordenar esta ciudad que la concebimos como un bien común desde el valor estratégico del agua, y hace un mes nos fuimos, este grupo de estudiantes, nunca terminamos de aprender, fuimos al páramos de Sumapaz. Empezamos a hablar con ellos y entendimos que la creación de este territorio, para quitársela de las garras de los mercaderes, Peñalosa es el máximo de ellos, requerimos una planeación a partir de la vida y la vida implica que no solamente pensemos y nos sintamos como seres humanos, sino que incorporemos la fauna y la flora para que hablemos con ellos y podamos construir un plan bio-participativo que nos permita definir las hojas de ruta de un gobierno, de un plan para la vida, de un plan de vida.

Decimos que en el caso de Bogotá es necesario retomar – Basura Cero – para que las 7.200 toneladas de residuos, en vez de que vayan al sur al relleno sanitario Doña Juana, se puedan procesar, se puedan recuperar como lo hicimos durante cuatro años, logramos demostrar que es posible. Llegamos, según - Bogotá cómo Vamos - al 15% de recuperación diaria, es decir le quitábamos al rio Tunjuelo que nace de la laguna, de lo tunjos, de Chisacá, le quitamos diariamente a ese riito 1200 toneladas que ya no iban a matarlo mediante del proceso de reciclaje, la recuperación y el rechazo en el momento que hacíamos ejercicio de consumos verdes.
Cp: Desde hace unos años se habla de recortar el perímetro de la Reserva Thomas Van Der Hammen, y con la alcaldía de Peñalosa esa intención vuelve a estar es discusión. ¿Cuál es su posición al respecto?
J.C: ¡No señores! Aquí a los constructores y a los cementeros les decimos que Bogotá no está dispuesta a perder el pulmón, la cantera del agua y la biodiversidad que es la reserva Thomas Van Der Hammen, por eso les hemos dicho que ¡La Reserva ni se toca, ni se vende!
Tenemos que volver a gobernar para convertir la ciudad en un bien común y no en un escenario de negocios para los constructores y los urbanizadores que quieren acabar con la reserva Van Der Hammen. Nosotros lo que por supuesto necesitamos entender es que hoy en la ciudad de Bogotá se necesita proteger el recurso agua y el recurso aire y por eso hay otras formas de entender la construcción de la ciudad, ayer lo decíamos en el foro universitario, primero, no es cierto, Peñalosa, que Bogotá en los próximos 30 años vaya a crecer en 4 millones de personas, mentiras. Hace uso de la estadística con fines de proteger su negocio comercial. Nosotros estamos demostrando que Bogotá en los próximos 20 años a lo sumo incrementará en 1 millón de personas, ese millón de personas perfectamente se puede construir en una ciudad compacta creciendo en altura, permitiendo edificabilidad en altura, ¿en dónde?, en el centro ampliado.
Exigimos que el Estado colombiano en vez de invertir millones, millonadas de pesos para la guerra, requerimos 4.5 billones para que la universidad pública se convierta en universidad viva que le garantice y asegure el derecho de la educación superior de quienes lo necesitan. ¡Viva!

Empieza a llover y aún así el propósito de visitar la totalidad de la reserva continúa. Pasamos por La Conejera, luego desde la autopista hacia abajo donde se ubica Guaymaral y Torca, tristemente por algunas zonas expele un olor nauseabundo.
Las dinámicas del mercado, de la rutina, el trabajo y las obligaciones nos enceguecen frente al acontecer del mundo no mercantilizado. Este ejercicio de caminar el territorio, me ha hecho, tener un respiro frente a la caótica y cada vez más contaminada Bogotá, pero sobre todo, me ha hecho consciente del verdadero valor que encierra la ciudad, un territorio que soporta a 8 millones de habitantes y que de no ser por sus reservas ambientales difícilmente conservaríamos nuestra salud, algo de la diversidad biológica y sostenibilidad ambiental.

































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